viernes, 25 de julio de 2014

Reflexiones previas

Una semana antes de salir hacia Nairobi son muchos los pensamientos, generalmente desordenados, que me rondan la cabeza. Son una mezcla de ilusiones, miedos, expectativas, ideas, que vienen y van a lo largo del día, que se mezclan con mi rutina y que a medida que se acerca la fecha de partida empiezan a ocupar más y más minutos de mi tiempo.

Tengo muchas ganas de llegar y de situarme. No me preocupa mucho esa parte, creo que en muy poco tiempo me adaptaré a lo que allí me encuentre: clima, condiciones de vida, comida e incluso mosquitos. La convivencia con el grupo durante las tres semanas tampoco me preocupa; sólo hay que ponerle un poquito de ganas, entender que cada persona es un mundo y saber que allí ya no será el YO sino el NOSOTROS lo que importa, para que el día a día sea lo más positivo posible.

En cuanto al tema de seguridad, la situación en Kenia está un poco inestable últimamente. Se han producidos varios atentados en los últimos meses, casi todos en la zona costera que no tenemos intención de visitar, y algunas noticias que nos llegan meten un poco de no sé si llamarlo miedo o inseguridad en el cuerpo. Lo pienso fríamente y en el fondo me siento tranquila. Soy de las que piensa que si te tiene que pasar algo, te puede pasar en cualquier parte, sin necesidad de irte a miles de kilómetros, y que tomando las medidas de seguridad aconsejadas y usando el sentido común, muchos peligros se reducen al mínimo.

También llevo semanas intentado hacerme a la idea e intentando imaginar lo que me voy a encontrar en Songa Mbele, el centro en el que vamos a llevar a cabo el proyecto. He visto fotos, he leído todo lo que he encontrado sobre el centro, hemos hablado con gente que estuvo allí el año pasado, con Pandora, he hablado con un amigo que estuvo en un proyecto similar el año pasado, pero creo que hasta que no lo vea y lo sienta yo misma, no voy a saber el grado de preparación que tengo para vivir esta experiencia. Nunca he interactuado con niños con discapacidad, ni con niños en condiciones tan desfavorecidas como las que nos vamos a encontrar. Sin embargo tengo la sensación de que va a ser más fácil de lo que pueda imaginar y que sencillamente va a fluir.

Sólo tengo una preocupación importante, y además la tengo desde el principio. La vuelta. La vuelta a mi vida "real". Podría extenderme sobre este tema pero voy a aplicar una de mis máximas: voy a vivir el presente y no preocuparme por esas sensaciones futuras, que al fin y al cabo son inciertas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario