Hemos llegado a media mañana y después de pasar por todos los grupos de niños nos hemos reunido en el comedor con Consolata, Simon y las profesoras. Hemos hecho grupos y nos hemos repartido las actividades y las clases para los próximos días.
Después nos han dejado vía libre para movernos por el centro, por las clases y conocer a los niños. Yo me he quedado hablando un rato con Sister Ann, que es la responsable de la clase de Coaching (la clase de apoyo para los niños más mayores). Nos ha hablado de los niños, de las discapacidades que tienen muchos de ellos y nos ha intentado enseñar sus nombres.
Luego me he lanzado a los leones, literal, y me he puesto a jugar con ellos. Es impresionante cómo te reciben. Parece que les conoces, que te conocen, y aunque casi ninguno hable inglés es tan fácil comunicarse con ellos... Son pura energía, todo sonrisas y gritos.
A la hora de comer he ayudado a dar de comer a los niños pequeños con discapacidad. Nunca sabes de antemano cómo vas a reaccionar y cómo te vas a sentir al relacionarte de una forma tan directa con niños con disapacidad tan alta. Pensaba que iba a ser más difícil para mí, que me iba a resultar más duro, y sin embargo cuando me he enfrentado a ello todo ha sido muy natural, muy fácil, y de la nada me he encontrado dando de comer a un pequeño de unos 3 años y atendiendo al resto de los niños de la misma clase. Te tocan, te oyen, te ven y sonríen o te miran con una luz muy especial en sus ojos. Te llega muy dentro.
Por la tarde hemos vuelto a estar con los niños. No se les acaba la energía y creo que no se les va a acabar en estas tres semanas. Hemos tenido momentos muy divertidos y durante la cena, recordándolos, nos hemos reído tanto o más que en el centro.
Ha sido un día muy especial. Me siento muy feliz.
Intentaré subir unas imagenes muy pronto.
Lala salama
A los leones? A pecho descubierto?... Eres una valiente!
ResponderEliminarQue afortunados van a ser estos niños durante estas semanas contigo.
ResponderEliminarBesos desde Montroig